Autoentrevista, 4ª parte

―Los libros están profesionalmente ilustrados. ¿Cómo llegó a la idea de añadir los dibujos?

―Me alegro formularme esa pregunta ―dije para mí―. Ya nombré a Mª Carmen Gallot y ahora me toca hablar de Ivan Tapia, mejor dicho, del doctor Ivanevsky. Es un genio con un lápiz en la mano. Lo he visto trabajar en su canal de YouTube, por cierto, tiene 158.000 suscriptores de todo el mundo. Ivanevsky imparte cursos online y mi mujer, por fortuna, participó en uno. Teníamos su contacto. En un principio pensé que no iba a hacer un trabajo para un mindundi como yo.

Pero hubo una conexión inmediata. Respondió positivamente a mi propuesta y nos pusimos manos a la obra. Desde Canarias enviaba mis ideas a Méjico y gracias a las redes, whatsapp, correo electrónico, fue fácil mantenernos en contacto. Ventajas de las nuevas tecnologías.

―Ivanevsky captó la idea. Los personajes no son caricaturizados, ¿verdad?

―Cierto. Su estilo se adecúa a mi propósito. Los personajes son simpáticos, desenfadados, ingenuos. Unos niños felices que se mueven en un entorno rural. Iván lo plasmó con acierto. No hicieron falta demasiadas explicaciones. Le envié vídeos de San Juan de la Rambla y fotos de los escenarios donde quería colocarlos, pero también dejé total libertad porque confiaba en el resultado. Supo poner el foco en el personaje con precisión profesional.

―¿Siguiente obra?¿Habrá más historias de Sebastián?

―De momento quiero dejar descansar a los personajes. Como me pasó con el primer libro, necesito distanciarme y dejar que el público lo lea. Estoy trabajando en otro proyecto. Un salto de la ficción a la fantasía.

―¿Qué diferencia hay?

―La ficción da mucha libertad, pero la fantasía es la pura libertad.

―¿Por ejemplo?

―En cierto modo, cuando estoy escribiendo ficción hay aspectos que tienen que respetarse para darle verosimilitud al relato. Un ejemplo, la villa cuenta con una imagen de San Juan Bautista, patrono del pueblo y otra de San Juan Evangelista, que es más pequeña y le decimos «San Juanito». Yo lo usé como apodo para San Juan Bautista, y no sé si mis vecinos me perdonarán por ello. Pero necesitaba ese recurso.

En la fantasía todo es posible: levitar, viajar a la velocidad de la luz… Digamos que podemos hacer todo lo que deseamos aun a pesar de la gravedad o cualquier otra limitación.

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