El libro secreto de Marco

Marco despierta una mañana de invierno con el amargo disgusto por el enfado de sus padres la noche anterior y temeroso del encuentro con el abusador de su clase.

Un interesante viaje en el tiempo para profundizar en la historia de Canarias y aprender a crecer ante las adversidades.

De camino a la escuela, se detiene en el estanco de don Octavio y un enigmático libro expuesto en el mostrador ejerce una inexplicable atracción. En un despiste del estanquero, el niño lo roba de manera impulsiva y lo oculta en su mochila.

Durante el recreo, se da cuenta que el libro está en blanco y cree que ha sido una burla de don Octavio. Sin embargo, poco antes de verse acorralado por el grandullón, el ejemplar cumple el deseo que anhela: desvanecerse de ese lugar en ese momento.

De manera consciente, Marco descubrirá el poder del libro y emprenderá un viaje en el tiempo y a partir de entonces, se moverá en dos realidades: la aventura en el pasado que le ayudará a fortalecer su carácter y la del presente donde aplica las habilidades adquiridas.

Pero un temporal impredecible destruye el libro que le sirve de guía y el protagonista queda atrapado en el siglo XV.

El Libro secreto de Marco es un relato fantástico para profundizar en las costumbres y vida de los aborígenes canarios prehispánicos y trabajar valores como la autoestima, la amistad y la solidaridad.

Don Octavio regenta un estanco y librería en el pueblo.

Literatura en la pandemia, pero que no habla de ella.

Las aventuras de Sebastián refleja la idiosincrasia de los pueblos de Canarias.

Fernando Armas, profesor de secundaria, es el autor de Las aventuras de Sebastián y Atrapada en el tiempo, libros que nacen durante el confinamiento y la pandemia, pero que, sin embargo, se alejan de la realidad sanitaria que ha inundado el país con noticias y estadísticas de contagios, fallecimientos y recuperados. Por el contrario, propone al lector una obra de ficción muy canaria, fresca y novedosa.

Portada

Las aventuras de Sebastián, ya cuenta con dos libros. La primera parte fue redactada durante el periodo de confinamiento y publicada en septiembre de 2020. Narra las peripecias de un grupo de niños y niñas de San Juan de la Rambla durante un curso escolar. A medida que transcurren los meses del año académico, los muchachos vivirán distintas experiencias que afianzarán sus lazos de amistad. También se verán envueltos en problemas de los que no siempre salen airosos.

Estos libros desvelan la personalidad de nuestros pueblos y la forma de vida a finales de los años 70 y principio de los 80. Para ello toma como ejemplo el que vio crecer al autor, San Juan de la Rambla.

La gran novedad es que se trata de la primera ficción que sitúa a los personajes y la historia en el impresionante escenario de este municipio del norte de Tenerife.

La obra es una lectura ideal para hacer en familia y está escrita para todos los públicos, «principalmente para los que crecimos durante la EGB», dice Fernando. «Todos los que nacimos a finales de los años 60 o principios de los 70, nos veremos reflejados, y además podrían explicar a sus hijos cómo jugábamos y nos relacionábamos a pesar de no existir móviles ni ordenadores».

Atrapada en el tiempo

La tercera obra del autor, Atrapada en el tiempo, transcurre en Santa Cruz de Tenerife. Es un relato psicológico que aborda la problemática adolescente.

A modo de «día de la marmota», Alba, estudiante de secundaria, se verá atrapada en un único día que se repite. La protagonista vivirá una especie de confinamiento, una ocasión que le ofrece el destino para experimentar con la vida, con el tiempo libre, a empatizar con profesores, amigos, familia y a tomar las riendas de su vida.

El autor explica que concibió las novelas como un entretenimiento durante las largas jornadas de confinamiento. Después de varias semanas, llegó a la conclusión de que los relatos merecían la pena y decidió publicarlos.

Todas las obras de Fernando Armas tienen un carácter didáctico: «Al fin y al cabo, soy profesor y la literatura es una gran ocasión para fomentar la lectura, pero también, para aprender. Intento concebir la obra como herramienta de trabajo interdisciplinar, donde se puedan abordar cuestiones desde distintas asignaturas».

¿Una imagen vale más que mil palabras?

El adagio “una imagen vale más que mil palabras” lo uso con frecuencia en mis clases.

Hace pocos días, sin embargo, algo en mi interior cuestionó la frase. Tuve que recrear una escena que requería intensidad, veracidad, realismo y emociones. Redactar y pensar en las reacciones del lector fue una experiencia maravillosa que me llevó a reconsiderar si realmente la imagen vale más que las palabras.

Lograr que un lector suba y baje con palabras, como en un carrusel de feria, supone más esfuerzo que si la misma escena se captara a través del objetivo de una cámara (una foto un video corto).

Pero, me dio la impresión de que la imagen de la cámara no lograría el mismo efecto que las palabras. Pensé que el espectador habría pasado de puntillas por ella. Habría dedicado unos pocos segundos sin necesidad de profundizar mucho en la esencia, en el mensaje del autor.

La tecnología desborda las redes de imágenes de ese tipo: efímeras y fáciles. No tengo datos, pero seguramente los proveedores de Internet tendrán que tener sus servidores “petados” de vídeos e imágenes.

Los adolescentes, por ejemplo, se autorretratan el día entero. Sí. Eso que ahora se llama “selfie”.

Selfies desde que se levantan hasta que se acuestan. Un clic y tenemos la escena. No hay que pensar mucho, ¿verdad?

Por el contrario, las palabras son poderosas herramientas de comunicación. Mucho más profundas. Requieren más esfuerzo por nuestra parte para codificar y decodificar el mensaje.

Me di cuenta que son mucho más enriquecedoras. Hacer trabajar nuestro cerebro para fabricar la escena con lo que evoca un texto nos acerca más al emisor del mensaje. Es más personal, más íntimo. Se digiere más despacio…

Espero que no estemos perdiendo la capacidad de comunicarnos con reposo y sosiego porque desaprovecharíamos algo de nuestra creatividad. De nuestro lado humano.

El Colegio Pérez Zamora de los realejos realiza el taller en torno a las aventuras de sebastián

El colegio Público PÉREZ ZAMORA de Los Realejos es el primero en elegir Las aventuras de Sebastián como lectura de aula.

Alumno durante la presentación y taller de Las aventuras de Sebastián

El 19 de mayo de 2021 será una fecha memorable en el recorrido de «Las aventuras de Sebastián». Tuve el placer inmenso de encontrarme con 80 acogedores estudiantes de 3º y 4º de Educación Primaria. Aprendí mucho de su experiencia lectora y de la actividad de animación que recibieron con entusiasmo.

Preguntaron mucho, mucho como niños curiosos que son. Les desvelé detalles del libro que nadie conoce aún, relacionados con la concepción de los personajes, de sus relaciones o de los escenarios donde se desarrolla el relato.

Hablamos de trucos para concebir relatos interesantes y amenos.

Recibí mucho cariño norteño. Ese cariño que envolvió mi infancia, sustentado por la inocencia pura de los niños de pueblo.

Me han regalado 17 dibujos, dos relatos cortos (¡uno de ellos me lo dedicó Leire!), una casita de papel y un corazón. Un corazoncito hecho por Xaila. Lo elaboró con un trocito de cartulina de goma eva roja con purpurina.

Mi agradecimiento a las maestras de los grupos, a Aurora y María José (la Ché de mi infancia) cómplices de este encuentro. Por supuesto a la directora del centro que abrió las puertas al proyecto y que las dejó abiertas para futuras colaboraciones.

A los niños y a sus maestras les quedaré eternamente agradecido.

Errores más frecuentes

Hay tres normas fundamentales que intento seguir a la hora de escribir: sencillez, sencillez y sencillez.

En nuestra vida diaria, la comunicación no es nada compleja. Tendemos a economizar para hacer más fluidas las relaciones interpersonales.

Cuando nos enfrentamos a la escritura por primera vez, nos atormentamos y creemos que hemos de hacer gala de un vasto y extenso vocabulario, frases llenas de adjetivos, muchos adverbios, expresiones rebuscadas…

Fíjate en este ejemplo: «Cuando despertó, el día de su quinto cumpleaños, mostró una sonrisa infantil en los labios.»

Si acaba de cumplir 5 años, podemos omitir «infantil», y las personas sonreímos con los labios por tanto, también sobra «en los labios». ¿No sería más fácil decir «despertó sonriendo el día de su quinto cumpleaños»?

En el siguiente listado enumeraré algunos consejos basados en mis propios errores. Espero sean de utilidad a la hora de redactar:

  1. Recurre mucho al diccionario. No tengas miedo de buscar e indagar.
  2. Ordena las ideas. No las atropelles. Procura fluidez, coherencia y cohesión.
  3. Deja respirar al lector: no lo canses con extensas frases.
  4. Evita vocabulario rebuscado o muy teórico, demasiado «literario». Evita repetirte. Varía las palabras según la necesidad de la escena.
  5. Evita usar muchas veces «que«, «y«.
  6. Intenta no abusar de los adverbios acabados en -mente, y de los gerundios. Mejor «rio» que «se lo dijo riendo».
  7. Dota de credibilidad a los personajes: déjalos que se muestren. No es necesario dar constantes explicaciones e innecesarias descripciones.
  8. Tus personajes tienen un pasado, unas motivaciones. Las cosas no suceden así, porque sí.
  9. No tardes mucho tiempo en dejar ver el nudo, crear la tensión que incremente la curiosidad del lector.
  10. Sí se hacen referencias históricas, intenta que no haya anacronismos. Investiga antes.

La narración y la descripción

Mezclar narración y descripción.
Un relato alterna (no siempre) los pasajes narrativos con los descriptivos. Cuando narramos una historia, estamos contando los hechos y ello implica las acciones. Lo siguiente es un simple ejemplo:

«Entré al cine, me detuve a comprar un refresco antes de comenzar la película» (pasaje narrativo).

La descripción envuelve el mundo donde transcurren los hechos:

«Entré al cine abarrotado. Espectadores, confusión y una larga cola de espera para comprar un refresco antes de comenzar la película.

Mediante la narración contamos qué pasó. Para ello usamos verbos. En la descripción explicamos cómo es y utilizamos los sustantivos, los adjetivos y los adverbios.

En una novela bien elaborada la descripción no es independiente, sino que está al servicio de la narración; la amplía y la enriquece.

Ejemplo de descripción:

«Las calles que daban a la plaza, tortuosas, tenebrosas, con una iluminación moribunda, parecían deshabitadas. Y en el silencio la campana de la catedral tocaba lentamente a ánimas.» (El crimen del padre Amaro – Eça de Queiroz)

Ejemplo de descripción y narración:

«La lamparilla agonizaba en la cabecera de la cama; y la pobre vieja, con una lúgubre cofia de punto negro que volvía más lívida su carita arrugada como una manzana reineta, abultando casi imperceptiblemente bajo la ropa de cama, fijaba en todos, con temor, sus ojillos cóncavos y llorosos.» (El crimen del padre Amaro – Eça de Queiroz)

Presentación del libro-día del libro 2021

El 23 de abril de 2021, Día Internacional del Libro, tuve la anhelada experiencia de compartir con San Juan de la Rambla el proyecto de Las aventuras de Sebastián. Fue un acto entrañable, con un público exacto, los que la pandemia permitió. Sin embargo, el municipio estuvo cariñosamente representado por don Tomás Oramas, concejal de Cultura, el teniente de alcalde don Juan Ramos y la edil doña Gloria Méndez.

Mi amigo, Pedro Gómez Barreto, condujo el acto con la ágil dinámica de toda su experiencia en el ámbito del protocolo, hilvanando con pulcritud cada momento y haciéndome llegar el cariño sincero con el que se organizó el evento.

Tengo que dejar constancia explícita de mi eterna gratitud y compartir con todo el municipio estas obras que concebí para devolver el favor al pueblo que me vio crecer. Me centré en ello. Entre los invitados estaban los «culpables» de la existencia de Las aventuras de Sebastián. Desde la madre que tanto insistió, hasta el doctor Ivanevsky, artífice de las maravillosas ilustraciones, pasando por los amigos de la infancia, cómplices de las aventuras; mis maestros, didactas inspiradores, abnegados y pacientes. Y la villa, como la suma de sus pobladores, representada por las autoridades (también tuvo parte de la «culpa»).

Hace un año, cuando empecé a teclear las primeras palabras del relato, se me hacía imposible pensar que no podría presentar la obra en San Juan de la Rambla: mostrarla a los cómplices, a los culpables, a los ciudadanos. En definitiva, a los testigos de nuestra formación e integración en la sociedad como ciudadanos «con fundamento» (como dirían nuestros padres). Crecimos protegidos por los vecinos, por su instinto natural de grupo. Los niños, que jugábamos ajenos a los peligros del mundo, podíamos hacerlo, preservados por los ojos atentos de los vecinos. Y en ese refugio nos convertimos en hombres y mujeres.

En el recorrido nace Las aventuras de Sebastián: las peripecias y ocurrencias ingenuas y creativas de los muchachos de la calle Malaya.

Es ficción, cierto, pero el espíritu de aquella etapa de nuestras vidas vaga por sus páginas, en cada anécdota e incidente.

Quise empezar por el final. Por el último y tenaz trabajo del magnífico ilustrador, que puso broche de oro al texto. El doctor Ivanevsky estuvo presente de manera virtual. También nombré a Juan Antonio (Mestura Estudio), responsable del diseño de portada y contraportada, a Mª Carmen Gallot (Estilográficas Corrección), exigente profesional y encargada de hacer un minucioso repaso del estilo y corrección ortotipográfica. Cité a la imprenta Grafiexpress, que siempre ha encontrado un hueco cuando he necesitado ejemplares con urgencia…

Como puedes ver, un libro no nace solo. Hay un equipo detrás. He tenido la suerte de haberme rodeado por manos profesionales y expertas para dar más lustre a un proyecto que representa al pueblo de San Juan de la Rambla, al menos a un momento histórico relevante para mi y para los que convivieron conmigo.

Mis hermanos-músicos estuvieron allí, pacientes. Un cuarteto que interpretó brillantes obras clásicas, perfectas para la ocasión. Mi gratitud va para ellos también, para Marinieves y para Damián, que representan a todos los demás: mis hermanos-músicos, repito. Porque era necesario que estuvieran, imprescindible, diría yo. Las bandas de música no podían faltar en Las aventuras de Sebastián; dentro de su seno crecí y dentro de su seno también aprendí un código «secreto» y universal: ¡el único lenguaje escrito con el que toda la humanidad puede comunicarse! ¿Cómo podían faltar?

El resto, o sea, comentar el contenido de los libros, no es necesario. Quedarán como un legado más para su consulta cuando las generaciones futuras quieran evocar el San Juan de la Rambla de los años 70 y 80, del siglo XX. Un granito de arena para sumar a la rica historia de este municipio, y desde un punto de vista distinto: la ficción.

Recibí el dibujo de un pedacito de mi pueblo, obra original y certificada del artista canario Leonardo Izquierdo y un bolígrafo con el nombre de mi villa impreso. Objetos que conservaré con orgullo y que evocarán este encuentro, sin duda.

Muchísimas gracias.

Un saludo desde Méjico

Ivanevsky heredó el arte de pintar de su padre. Cuando creció, lo convirtió en su vocación y desde los 15 años se dedicó por entero a esta creativa profesión.

Entendió a la perfección la personalidad e idiosincrasia de San Juan de la Rambla y puso cara y espíritu a los personajes de la obra.

Ha sido una experiencia gratificante; un orgullo haber podido contar con una mano experta y con la especial sensibilidad que aportó a la obra.